Para entender el motivo de esta violencia política, hay que entender el contexto del pensamiento político de la población. Históricamente, desde antes de la dictadura militar (y mas firmemente después de ella), la sociedad estaba dividida fundamentalmente en dos corrientes de pensamiento completamente distintas, por un lado estaba la corriente socialista de izquierda, mas ligada a los derechos humanos y a la búsqueda de la igualdad social, representada por Salvador Allende, antes del golpe, y con los distintos presidentes de izquierda electos luego de este. La otra corriente, neoliberal y de derecha siempre se afianzo a las medidas de ajuste y del control social, llevadas al extremo en la dictadura militar de Pinochet. Cabe destacar que aun los gobiernos socialistas como el de Michelle Bachelet recurrieron a la represión policial y a la violencia política, entonces este recurso no fue empleado únicamente por los gobiernos de derecha. De esta forma, al haber un país tan separado, tan confrontado, tan diverso, es difícil a veces poder generar políticas satisfactorias para todos. Es fundamental dejar el fanatismo partidario de lado, para poder generar un ambiente armonioso, donde las inclinaciones políticas no lleven a los integrantes de una sociedad del siglo XXI, a enfrentarse y de esta forma trabar el progreso del país en si, tanto su economía como su nivel de desarrollo educativo y de salud.
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